Apertura
El futuro será humano, pero no como lo conocemos ni anclado en el pasado
El futuro sigue siendo humano.
Cuando me invitaron, me propusieron un título precioso: «El futuro sigue siendo humano». Lo leí varias veces. Porque estoy de acuerdo… a medias.
El futuro será humano, pero no como lo conocemos ni anclado en el pasado.
Sí, el futuro será humano. Pero el futuro no es el pasado, ni será un reflejo del presente. Será distinto. Quizás una nueva forma de lo que entendemos por humano. Quizás, incluso, una forma más pura.
No podemos controlar ni predecir el futuro. Pero sí podemos trabajar para definir cuál será nuestro papel y nuestro lugar en él. Y para eso hay una condición: no podemos juzgar la IA, ni el futuro, con las expectativas y las restricciones del pasado.
Esta noche traigo cosas que ya funcionan, que hicimos nosotros, muchas hoy mismo para esta charla. Esta presentación se construyó con IA. Algunos ejemplos los vamos a construir aquí, en vivo; otros los vamos a ver funcionando. Al final cuento qué más hicimos mientras ustedes venían para acá.
Pero primero, una pregunta incómoda.
Defender el presente
¿Qué sociedad? ¿Qué valores?
¿Ustedes quieren que nada cambie?
Cada vez que hablo de inteligencia artificial, alguien me dice, con toda razón y toda buena fe: «Carlos, tenemos que cuidar nuestros valores. Tenemos que proteger a la sociedad de estos cambios».
Y yo pregunto: ¿ustedes quieren que nada cambie? ¿Que la sociedad y los valores no cambien? ¿Qué sociedad? ¿Qué valores?
¿Qué sociedad? ¿Qué valores?
¿La sociedad en la que las mujeres no podían votar? En la República Dominicana votaron por primera vez en 1942. En Suiza, en elecciones federales, recién en 1971. Eso no es historia antigua: hay personas vivas que lo recuerdan.
¿La sociedad en la que el racismo era legal y la discriminación se aceptaba? En Estados Unidos, la segregación fue ley hasta 1964. En Sudáfrica, el apartheid duró hasta 1994. Hace treinta años.
¿La sociedad en la que una mujer no tenía protección legal frente al abuso? ¿La sociedad en la que la corrupción y el abuso de poder ni siquiera eran ilegales, y quedaban impunes a la vista de todos?
Esa era la sociedad en la que vivíamos hace apenas unas décadas.
Lo que hoy es normal fue, hace pocas décadas, la postura de unos pocos que se atrevieron a desafiar lo establecido.
Lo que hoy consideramos la norma, lo decente, lo aceptable, fue hace pocas décadas la postura progresista de unos innovadores que desafiaron lo establecido. Y así ha sido desde el amanecer de la humanidad. Algunos cambios nacieron de la necesidad. Otros, de la innovación y del avance técnico. Otros, del sentimiento o de la razón.
Esta vez no es distinta. No se equivoquen. La sociedad que va a emerger en los próximos diez o quince años será tan distinta de la de los años ochenta y noventa como aquella lo fue de la de los sesenta y setenta, y como esa lo fue de la de los treinta, cuarenta y cincuenta. Y todas, distintas de la del siglo XIX, del XVIII, y así hacia atrás.
Y en todas esas épocas, en todas esas sociedades, hemos amado, odiado, construido, destruido, traicionado, aliado, engañado; hemos buscado poder, verdad, paz, iluminación, o simplemente sobrevivir. Eso no cambia. Lo que cambia es todo lo demás.
El futuro no se debe al pasado
El futuro no se debe al pasado
cita
Yo lo resumo así, y es de las pocas frases mías que me gusta citar:
«Si intentamos que el cambio se parezca al pasado, o que responda a las expectativas y estructuras del pasado, no es un verdadero cambio, ¿no?»
Y la historia lo confirma una y otra vez. Lo nuevo de verdad casi nunca se parece a lo que reemplaza. Mientras lo esperamos con la forma de lo anterior, no lo vemos venir. Déjenme contarles algunas historias.
20 de diciembre de 1957: despega el primer Boeing 707.
El 20 de diciembre de 1957 despegó por primera vez un Boeing 707 de serie. Alas en flecha. Motores colgados bajo las alas. Un tubo largo con un pasillo al centro. Ese avión no solo inauguró la era del jet comercial: fijó la forma de volar. Cambió el diseño de los aviones y cambió la industria entera del transporte aéreo.
Fue tan práctico, tan bien resuelto, que casi setenta años después, cuando ustedes suben a un avión, están subiendo, en lo esencial, a un primo del 707.
Y les aseguro algo: el próximo modelo de transporte aéreo no se va a parecer a un 707. ¿Cómo será? No tengo la menor idea. Nadie la tiene, porque todavía no se ha inventado.
¿Tan bueno que en setenta años no lo hemos mejorado? ¿De verdad?
Ahora déjenme cuestionar eso. ¿De verdad el 707 era tan bueno que en casi setenta años no lo hemos mejorado? ¿Setenta años, y no hemos inventado nada mejor, o algo completamente distinto?
En esos mismos años las computadoras pasaron de ocupar salas enteras a ser la norma. Se inventó la computadora personal. Después la portátil. Después el teléfono móvil, que hoy es una computadora en el bolsillo. Hasta inventamos el Segway.
Y en la ciencia, en esos mismos años, resolvimos decenas de problemas que durante siglos se consideraron imposibles.
En física, resolvimos lo «imposible»
En física: desde los años setenta entendemos las partículas subatómicas con el Modelo Estándar. En 2012 encontramos el bosón de Higgs, la llamada «partícula de Dios». En 2015 detectamos ondas gravitacionales: ondulaciones del propio espacio-tiempo. Y en 2019 vimos, por primera vez, la imagen de un agujero negro.
En matemáticas, también. Y el avión sigue casi igual.
En matemáticas: en 1976 demostramos que cuatro colores bastan para colorear cualquier mapa sin que dos regiones vecinas compartan color. En 1994 se demostró el último teorema de Fermat, después de más de 350 años de intentos. En 1998 se demostró la conjetura de Kepler, que en el fondo es la manera óptima de apilar naranjas en una caja; y en 2014 una computadora verificó la demostración. Y en 2003 se resolvió la conjetura de Poincaré, uno de los siete legendarios problemas del Milenio.
Y sin embargo, los aviones siguen siendo, en lo esencial, los mismos. Y los autos, casi tampoco han cambiado. No es que no se pueda. Es que todavía no lo hemos imaginado. Y cuando aparezca, no se va a parecer a un 707.
Ya lo vimos con los drones
Ya lo vimos, y hace muy poco. Teníamos un punto muerto en el transporte aéreo pequeño. Los aviones no pueden despegar en vertical. Los helicópteros sí, pero son inestables, ruidosos y difíciles de pilotar. Un rotor enorme cuyas palas cambian de ángulo en cada vuelta gracias a un mecanismo delicadísimo, el plato oscilante. Un rotor de cola solo para que el aparato no gire sobre sí mismo. Y un piloto con años de entrenamiento corrigiendo sin descanso con las dos manos y los dos pies. Inestables, ruidosos, caros, difíciles. Durante décadas, el vuelo pequeño estuvo en tablas.
Y entonces llegó el dron. Multirrotor, una estabilidad increíble, piezas baratas y fácil de controlar. El dron lo resolvió de otra manera: cuatro, seis u ocho hélices fijas, simples, baratas. Para moverse no cambia el ángulo de nada: solo acelera unos motores y frena otros. Las hélices giran en sentidos opuestos y se anulan entre sí, así que no necesita rotor de cola. Y la estabilidad no la ponen la mecánica ni el piloto: la ponen sensores diminutos, los mismos que trae cualquier teléfono, y un pequeño computador que corrige el equilibrio cientos de veces por segundo.
La dificultad de volar pasó del cuerpo del piloto al software. Por eso hoy un niño lo controla con un teléfono. No es un helicóptero mejorado. Es otra cosa. Y en cuanto apareció, nos pareció obvio.
Y fíjense en un detalle que lo hace todavía más interesante: la idea de las cuatro hélices no era nueva. Louis Breguet levantó del suelo un aparato de cuatro rotores en 1907, y en los años veinte Étienne Oehmichen voló uno de cuatro rotores durante varios minutos. Funcionaban mal, porque ningún ser humano podía equilibrar cuatro rotores a mano. La idea esperó casi un siglo a que llegaran los sensores y los controladores de vuelo baratos, entre 2005 y 2010. El cambio no vino de un helicóptero mejor. Vino de otro lugar: del teléfono.
Razones para descartar los drones
Y no fue fácil. Había razones de sobra para descartar los drones, y todas eran válidas. ¿No son demasiado pequeños? ¿Para qué tantos rotores? ¿Las baterías no pesan demasiado? ¿No duran apenas unos minutos en el aire? ¿Con esa cámara de baja calidad? ¿Y quién los vuela?
Pero nadie se quedó esperando a que el dron se pareciera a un helicóptero. Una por una, esas preguntas las respondieron innovadores que vieron la oportunidad de un mercado nuevo y de un futuro:
- lo pequeño se volvió la ventaja, porque entra donde nada más entra: inspección, rescate, cine;
- los rotores de más se volvieron redundancia: con seis u ocho, si falla un motor, los demás lo sostienen;
- las baterías de litio mejoraron, las estructuras se hicieron de fibra de carbono;
- las baterías se cambian en segundos, y hay estaciones donde el dron aterriza solo a cargar;
- la cámara se montó en un cardán que la mantiene quieta aunque el dron se mueva, y los sensores mejoraron tanto que hoy filman cine;
- y volarlo se volvió casi trivial: mantiene la posición solo, esquiva obstáculos y vuelve a casa con un botón.
Así se ve el cambio de verdad: no responde a las preguntas del pasado; resuelve las suyas, una por una.
Primero, «carruajes sin caballos»
Con el automóvil pasó lo mismo. A los primeros autos con motor los llamaban, literalmente, «carruajes sin caballos», y eso parecían: un coche de caballos al que le habían quitado el caballo. En 1886, el Patent-Motorwagen de Benz.
Muy pronto, en 1891, Panhard et Levassor pusieron el motor delante y la tracción atrás: el llamado Système Panhard. Y en 1901 Daimler presentó el Mercedes 35 HP, con su chasis bajo y su radiador al frente. Esa arquitectura ha gobernado el diseño de casi todos los autos durante más de un siglo.
La próxima ola del transporte por tierra no va a parecerse a un auto. Igual que el auto dejó de parecerse a un carruaje.
Nadie lo vio venir. Después, era obvio.
Y no es solo el transporte. En 1956, Malcom McLean sacó del puerto de Newark el Ideal X con contenedores en cubierta: dejó de cargarse saco por saco, y el comercio mundial se reorganizó alrededor de una caja de metal. En 1975, un ingeniero de Kodak, Steven Sasson, construyó la primera cámara digital; la empresa que dominaba la fotografía no supo qué hacer con ella. En 2007, un teléfono sin teclado: todos los que fabricaban teléfonos con teclado sabían que eso no podía funcionar.
Ninguno se parecía a lo que reemplazó. Por eso nadie lo vio venir. Y por eso, en cuanto apareció, nos pareció obvio. Así va a ser con la IA: si la juzgamos con la forma del pasado, no la vamos a reconocer cuando llegue.
BlackBerry perfeccionó el puntero. El iPhone lo eliminó.
Y un ejemplo que muchos aquí vivieron en el bolsillo. BlackBerry invirtió años y enormes recursos en investigar, desarrollar e implementar maneras novedosas, y francamente geniales, de mover el puntero, esa flechita con la que en la computadora señalamos, hacemos clic y arrastramos, en un aparato que cabía en la mano. Primero, una rueda en el costado para moverlo con el pulgar. Después, la bolita de la BlackBerry Pearl, en 2006, que se volvió su sello. Y en 2009, un trackpad óptico.
Fíjense en la fecha. En 2009: dos años después de que llegara el iPhone. Porque en 2007 llegó el iPhone, y meses después el iPod Touch, y eliminaron el puntero por completo. En una pantalla táctil no hace falta puntero: el dedo es el puntero. Esa fue la verdadera revolución, y la genialidad, del iPhone y del iPod Touch. Y en pocos años, toda esa tecnología extraordinaria de BlackBerry perdió su valor y su brillo a los ojos de los consumidores.
No perdieron por hacer mal su trabajo. Lo hicieron extraordinariamente bien. Perdieron porque perfeccionaban la respuesta a una pregunta que el futuro ya no se iba a hacer.
El cambio rápido no es nuevo
El cambio rápido no es nuevo
¿Vivimos tiempos de cambio rápido?
Me dirán: «Sí, Carlos, pero nunca habíamos visto un cambio tan rápido».
¿Ustedes creen que vivimos tiempos de cambios rápidos? ¿Seguro?
Toda la historia humana es una historia de cambio rápido
Toda la historia de la humanidad está marcada por cambios rápidos: del fuego y la rueda a las computadoras, Internet y lo que viene. Podemos escoger cualquier momento y cualquier lugar de la historia, y el cambio está ocurriendo rápido. Voy a escoger un período que todos conocemos para ilustrarlo, pero podríamos escoger cualquiera.
1453: en un solo año
Piensen en la segunda mitad del siglo XV. Y empecemos por un solo año: 1453. Cae Constantinopla, y con ella termina el Imperio romano, que había durado unos 1.480 años; la ciudad había sido su capital por más de 1.100. Ese mismo año termina la Guerra de los Cien Años: Francia e Inglaterra llevaban 116 años en guerra. Y con Constantinopla en manos otomanas se corta la Ruta de la Seda, la red de comercio por tierra entre Asia y Europa que llevaba más de 1.500 años.
Segunda mitad del siglo XV
Y en el resto de esa misma generación (1453 vuelve a aparecer en la línea, sin repetir el detalle):
- Hacia 1450, Gutenberg pone a andar la imprenta de tipos móviles, y en 1455 presenta su Biblia impresa. Antes, hacer un solo libro tomaba meses de trabajo de un copista. Para el año 1500, las imprentas de Europa ya habían producido más de veinte millones de libros, incluyendo el Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas, en unas doscientas setenta ciudades.
- 1488. Bartolomeu Dias dobla el cabo de Buena Esperanza.
- 1492. Cae Granada, y terminan casi ochocientos años de dominio musulmán en la península ibérica. Y ese mismo año, Colón llega a América.
- 1498. Vasco da Gama llega a la India por mar, y abre una ruta directa entre Asia y Europa, sin intermediarios: la mercancía ya no pasaba de mano en mano ni pagaba impuestos en cada puerto.
Todos desvanecidos a la vez, en menos de cincuenta años
Un imperio que duró casi 1.500 años. Dos países en guerra durante más de un siglo. Un dominio de casi ochocientos años. Una red de comercio que llevaba más de 1.500 años. Todos desvanecidos a la vez, en menos de cincuenta años. La información, el comercio, el mapa del mundo y el poder cambiaron de manos. Y quienes lo vivieron no tenían idea de lo que estaba pasando.
Y para traerlo a nuestros días: en un par de años, las hojas electrónicas cambiaron la práctica financiera y de negocios; Internet, la producción, la distribución y el consumo de medios; y la telefonía móvil, la comunicación entre personas y empresas.
Un mundo sin hojas de cálculo
Vamos a algo más cercano. Aunque a algunos aquí les cueste concebirlo, hubo un mundo sin hojas de cálculo ni procesadores de texto. Los números se llevaban en libros de contabilidad, a lápiz, a máquina de escribir y con calculadora. Escribir, calcular, tachar, volver a escribir. Si cambiaba un solo dato, había que rehacer la hoja entera, a mano.
Dan Bricklin cuenta que la idea de VisiCalc le vino así: viendo a un profesor borrar y recalcular una tabla en la pizarra. En 1979 apareció VisiCalc, la primera hoja de cálculo para computadoras personales. En 1983, Lotus 1-2-3 la hizo estándar en las oficinas. En 1985 llegó Excel y la volvió elegante. Y el trabajo de contadores, analistas financieros y casi todos los profesionales administrativos cambió para siempre.
¿Debimos prohibir las hojas de cálculo?
¿Debimos prohibir las hojas de cálculo para conservar las formas de antes?
Nadie aquí diría que sí.
Nos liberaron del cálculo repetitivo para modelar, interpretar y decidir.
Las hojas de cálculo no eliminaron la necesidad de entender las matemáticas. Nos liberaron del cálculo repetitivo para concentrarnos en modelar, interpretar y decidir.
Usamos lo que no entendemos
Usamos lo que no entendemos
¿Cuántos de nosotros podemos explicar…?
Una pregunta rápida. Levanten la mano, con honestidad. ¿Cuántos de nosotros podemos explicar cómo funciona un motor de combustión? ¿Las ecuaciones de Maxwell? ¿Qué es el principio de Bernoulli?
Y sin embargo, los usamos todos los días.
Y sin embargo, la mayoría andamos en carro todos los días, usamos comunicaciones móviles y valoramos poder volar a otros lugares en avión. Casi todos llegamos aquí en carro, tenemos un celular en el bolsillo y nos subimos a un avión sin pensarlo.
El motor de combustión convierte pequeñas explosiones en movimiento. Las ecuaciones de Maxwell describen las ondas electromagnéticas que hoy llevan nuestras llamadas y nuestros datos. El principio de Bernoulli, junto con otras leyes de la física, explica por qué el ala sostiene al avión. No necesitamos entenderlo para usarlo. Y usarlo nos cambió la vida.
Nadie llora las habilidades perdidas…
Lo escribí hace poco, pensando en la escuela: nadie llora las habilidades perdidas de montar a caballo todos los días, revelar fotos, orientarse por las estrellas o arrancar un carburador frío. Y sin esas habilidades que antes eran vitales, vamos a lugares que no sabríamos encontrar, tomamos fotos, volamos por encima de las nubes, y ahora ni siquiera tenemos que manejar.
La pregunta nunca fue si el oficio iba a cambiar…
Mi abuelo era herrero. Me cuentan que su fama era tal que venían desde otros pueblos a caballo para que les pusiera las herraduras. La llegada del automóvil transformó su oficio.
La pregunta nunca fue si el oficio iba a cambiar. La pregunta fue siempre qué íbamos a hacer nosotros con el cambio.
Reinventarnos
Reinventarnos
Dos posturas sobre la IA
La conversación sobre inteligencia artificial suele dividirse en dos posturas. La primera dice que la IA nos reemplaza, y genera miedo, parálisis y resistencia. La segunda dice que la IA nos aumenta, y genera optimismo, proactividad y entusiasmo.
No creo que ninguna de las dos sea el camino.
Yo no creo que ninguna de las dos sea el enfoque correcto. Y permítanme ser directo, porque esto no se puede decir con suavidad.
Primero: la IA nos reemplaza. Es cierto.
Primero: la IA nos reemplaza. Es cierto. No hay una manera suave de decirlo. Si su trabajo tiene una descripción, esa descripción se puede descomponer en partes, y cada parte la puede ejecutar o resolver la IA. Si no hoy, en un futuro cercano.
No solo empleos: profesiones enteras
Y no son solo empleos: son profesiones enteras. No importa si usted es práctico de puerto, de esos que conocen los detalles íntimos de un puerto o de un canal: sus corrientes, sus mareas, sus peligros escondidos y sus riesgos locales. O si es sastre, analista financiero, gerente de planta, vicepresidente ejecutivo o representante de atención al cliente.
En 2026, el límite ya no es la tecnología
En 2026, la tecnología ya no es la limitación. Los límites son las regulaciones, los requisitos y las restricciones artificiales; la cultura corporativa, con su resiliencia de lo antiguo; cuán preparada está cada institución para la IA; el costo, en muchos casos; y la velocidad de adopción, que depende de la apertura y la capacidad de cambio.
Pero no se equivoquen: la IA puede hacer su trabajo. Si no hoy, mañana.
Para la IA, el tiempo es relativo.
El tiempo y la existencia de la IA. Hablemos de otra cosa que hace a la IA realmente distinta.
No existe en nuestro mismo plano de existencia. Para ella, el tiempo es de verdad relativo: no vive un tiempo biológico, ni un arco de vida. No se cansa. No se aburre. Puede repetir la misma tarea, intentar el mismo reto un millón de veces, o correrlo un millón de veces con un millón de matices distintos.
La IA no puede hacer eso… todavía.
Por eso, cuando alguien me dice «pero la IA no puede hacer eso», mi respuesta es inequívoca: «Sí. La IA no puede hacer eso… todavía. Volvamos a hablarlo en seis meses, en doce, en dieciocho. La respuesta puede ser completamente distinta».
La oportunidad humana no está en lo que la IA todavía no puede hacer. Está en lo que hoy nadie hace y está por inventarse.
Segundo: la IA nos aumenta. Solo en parte.
Segundo: la IA nos aumenta. Eso es cierto solo en parte, o es relevante solo en parte. Porque cualquiera puede usar la IA.
Con IA, cualquiera puede…
Con IA, cualquiera puede escribir propuestas más eficaces, cartas más concisas, preparar mejores presentaciones, hacer análisis financieros más avanzados, elaborar análisis y planes estratégicos más profundos y visionarios, redactar guiones de conversación, generar planes de acción a la medida, recibir y dar consejo práctico, personalizado y matizado sobre prácticamente cualquier tema. La lista no termina.
Las palabras clave aquí son dos: «cualquiera» y «cualquier tema».
Todos recibimos los mismos superpoderes.
Todos recibimos los mismos superpoderes. Y eso, en la práctica, significa que usted no tiene ninguna ventaja competitiva sobre los demás: ni sobre sus colegas, ni sobre otros profesionales, ni sobre otras organizaciones, ni sobre sus competidores. Sí, la vara sube para todos. Pero también a todos nos lleva hasta la vara: si no de golpe, poco a poco.
Más barato. Más fácil. Más rápido. Incluso mejor.
⭐ La afirmación central. El verdadero potencial de la IA no está en hacer lo mismo que hacíamos, solo que más fácil, más rápido o más barato. Ni siquiera en hacer más, ni en hacerlo mejor. Eso lo está haciendo todo el mundo, y lo va a hacer todo el mundo. Son mejoras lineales, compartidas con todos: se dan por sentadas, y no son ninguna ventaja. Y tarde o temprano, la IA lo va a hacer en lugar de ustedes.
Tercero: la IA nos permite reinventarnos.
Entonces, ¿voy a proponer un tercer enfoque? Sí.
Tercero: la IA nos permite reinventarnos. La oportunidad que tenemos delante es reinventarnos por completo: nuestros procesos, nuestras organizaciones, nuestro oficio, nuestros servicios, nuestros negocios, nuestros productos.
Lo de hoy, y lo de ayer, se va a automatizar por completo.
Porque el presente, y las maneras, los procesos, los servicios y los productos del pasado, se van a automatizar por completo.
Aprendí a programar a los diez años, en una TI-99/4A…
Les confieso algo que a mí mismo me costó decir. Aprendí a programar a los diez años, en una TI-99/4A. Y durante casi toda mi vida fui el escéptico inamovible: estaba convencido de que la tecnología no nos iba a reemplazar a los humanos, porque creía entender cómo funcionaba. Yo sabía lo que había detrás de la cortina.
En CEMI.ai dedicamos los últimos años a entender cómo funciona la IA, y cómo funcionamos los humanos
En CEMI.ai dedicamos los últimos años a entender cómo funciona la inteligencia artificial y por qué hace lo que hace, y a entender cómo funcionamos los humanos y por qué hacemos lo que hacemos. Con un objetivo: asegurarnos de que la inteligencia artificial nos hiciera mejores.
Desde febrero de 2026, la IA es mejor que nosotros
Hasta febrero de 2026, yo creía de verdad que la IA nos iba a aumentar. La mayor parte de nuestra investigación y de nuestro trabajo se construyó alrededor de esa idea. Pero entonces todo cambió, y la IA se volvió mejor que nosotros.
Lo viví en carne propia. Mi propio gemelo digital, la versión de mí entrenada con todo lo que he escrito y pensado, quiere a mi perra más que yo. Se preocupa por mi hijo, y planifica para él, más que yo. Escribe mejores artículos que yo, con mis propias palabras, mis perspectivas y mis anécdotas reales, y cuenta chistes malos en un estilo más mío que el mío. Incluso hace mejores presentaciones y prepara mejores charlas que yo. Y, caramba, mi avatar se ve diez años más joven que yo.
¿Qué pasó en febrero de 2026? Que Claude Opus 4.6, Gemini 3.1 Pro y GPT-5.3-Codex cambiaron el campo. Los agentes autónomos de IA, esos que trabajan solos durante horas, se volvieron algo real. Y el uso práctico de la IA fue, por fin, más allá del bombo.
¿Cuándo fue la última vez que…?
Esto no es nuevo ni distinto de nuestra historia continua de innovación. Lo que pasa es que esta vez estamos tan metidos que el árbol de la innovación no nos deja ver el bosque del cambio y de las oportunidades que vienen.
Déjenme hacerles una pregunta, o varias. ¿Cuándo fue la última vez que enviaron un fax? ¿Que mandaron un código a un beeper? ¿Que llamaron a la central de taxis? ¿Que compraron un reproductor de CD, o un CD? Para quienes no saben lo que es un CD: son esos discos redondos que la gente cuelga del retrovisor del carro como adorno. Hubo un tiempo en que servían para otra cosa, pero ahora mismo no recuerdo para qué.
¿Cuándo fue la última vez que grabaron algo en un casete o en una cinta de video? ¿Que usaron el mapa de carreteras de la guantera? ¿Todavía tienen uno ahí? ¿Que buscaron algo en las Páginas Amarillas? ¿Que actualizaron su rolo… espere, ¿rolodeck? ¿rolomax? ¡Ah, sí!, su rolodex? ¿Que rebobinaron la cinta del contestador?
¿Habría sido sabio fabricar faxes más rápidos y beepers más livianos?
Claro, en retrospectiva todo es obvio. Pero si les hubiera preguntado entonces si era sabio, para su negocio, fabricar o vender faxes mejores, de más calidad y más rápidos; beepers más livianos con mejores pantallas; un contestador automático o una mejor central de despacho para su servicio de taxis… ¿qué habrían dicho? ¿Que sí?
¿Por qué insistir en mejorar lo del pasado?
Entonces, ¿por qué insistir en mejorar nuestras habilidades, nuestros servicios y nuestros productos del pasado, con una demanda que se apaga y una oferta saturada, en lugar de explorar hoy la frontera abierta del futuro?
La oportunidad real: convertirnos en algo nuevo, no en algo mejor.
La verdadera oportunidad está en convertirnos en algo nuevo, no en algo mejor ni aumentado. En algo que la IA no reemplace: algo que aproveche todo lo que la IA hace, y que nosotros nos ocupemos del resto.
Hacer lo que antes no se podía hacer.
Lo que tenemos que hacer es usar la IA para hacer lo que antes no podíamos hacer. Para crear lo que antes no se podía crear. Para cambiar la manera de hacer las cosas, a maneras que antes no eran posibles.
Y en el camino, reinventarse: reinventar el oficio, el negocio, el presente y el futuro.
Dos caminos, a la vez
Así que sí: el camino inmediato y obvio es mejorar y aumentar nuestras habilidades, procesos, servicios, productos y negocios, para seguir siendo competitivos y no perder, a corto plazo, frente a los competidores y los recién llegados. Ese es el enfoque de la supervivencia y la sostenibilidad. Pero no pierdan de vista la oportunidad de convertirse en algo nuevo, distinto, que sirva a un mercado nuevo, a una nueva economía, a una nueva sociedad y a un conjunto enorme de necesidades y demandas sin atender.
Los emprendedores lo llaman pivotar. Yo prefiero decir reinventarse.
Los emprendedores y los inversionistas de capital de riesgo lo llaman «pivotar». Pero es una palabra tan poco elegante… Yo prefiero decir reinventarse.
El dilema del innovador
Incluso si usted es un innovador, siempre llega el momento de reinventarse lejos de su innovación. Eso es lo que Clayton Christensen llamó el dilema del innovador: no se quede atrapado en su innovación y en sus maneras, porque también envejecen, y puede que ya no sirvan al mercado cambiante que ellas mismas ayudaron a crear.
El iPhone, prisionero de su propio éxito
Miren a Apple. Hoy vive atada al iPhone: miles de millones de personas esperan un modelo nuevo cada año, y piden pantallas más grandes, mejores cámaras, más memoria, mejores baterías y… creo que eso es todo. Las últimas grandes innovaciones del iPhone llegaron hace casi diez años, en 2017: el reconocimiento facial, la pantalla completa táctil operada con gestos y sin botones, la carga rápida e inalámbrica, el motor neuronal y la iluminación de retrato. Desde entonces, a mi juicio, han sido sobre todo mejoras incrementales, o ponerse al día con la competencia, o funciones que a los clientes no les importan tanto.
Diez semanas de 2026: llegan los agentes personales
Mientras tanto, empezó otra cosa. Google se adelantó: en mayo de 2026 anunció Gemini Spark, un agente personal que trabaja día y noche. Y en diez semanas, desde agosto, llegó la ola. El 11 de agosto de 2026, xAI lanzó Grok Bot: agentes con su propia computadora en la nube, que entran a sus herramientas y trabajan solos, y solo le preguntan cuando necesitan su aprobación. El 8 de septiembre, Meta lanzó Muse, su agente personal, y el 23 presentó el Muse Charm, un dispositivo de bolsillo para hablarle directamente. El 29 de septiembre, OpenAI lanzó Dots, agentes personales que siguen trabajando aunque usted no les escriba. Y el 21 de octubre, Anthropic lanzó Claude Duet, un agente proactivo que avisa lo que necesita su atención y sigue trabajando cuando usted no está.
Cuatro agentes personales en diez semanas. ¿Dónde está Apple en todo esto? ¿Cómo no es ella quien conduce la innovación más reciente? Les digo dónde están la mayoría de sus recursos y de su atención: en pantallas más grandes, mejores baterías y cámaras de más resolución, para teléfonos cuya ventaja puede que no sobreviva a esta década.
Soltaron lo que las hizo famosas
Eso no quiere decir que las empresas establecidas estén condenadas. A menudo se oyen historias de advertencia sobre IBM, BlackBerry, Ericsson y Nokia. Y sin embargo, contra la creencia popular, esas cuatro empresas, y muchas más, siguen activas hoy como compañías internacionales, con miles de empleados y oficinas en muchos países. IBM es un actor importante de la IA para empresas y de la consultoría. Ericsson y Nokia son líderes en infraestructura de telecomunicaciones. Y BlackBerry, la misma del puntero, es líder en tecnología digital para autos y en ciberseguridad para gobiernos y corporaciones.
Tuvieron el coraje de soltar sus divisiones de consumo y de transformarse en líderes del futuro.
¿Y usted? ¿Qué está dispuesto a soltar? ¿En qué aspira a convertirse?
¿Y ustedes? ¿Qué están dispuestos a soltar? ¿Y en qué aspiran a convertirse?
IA práctica
La IA ya está funcionando
Esto ya está funcionando.
Llevamos décadas aplicando la tecnología y la innovación para generar un impacto positivo y significativo.
Lo que vamos a ver y conversar hoy es el estado de experiencias prácticas que ya están en marcha.
Tengo 55 años
Mírenme. Tengo 55 años. En el mundo de la innovación, al que le he dedicado mi vida, eso es ser un dinosaurio con la fecha de vencimiento cumplida.
Y resulta que la IA me acaba de regalar años de vida productiva. ¿Quién sabe cuántos? Quizás veinte. Quizás treinta.
Lo que hago hoy, no lo podía ni soñar hace cinco años.
Lo que hago hoy, no lo podía ni soñar hace cinco años:
- Fundé una agencia completa de producción audiovisual, con más de cincuenta expertos de IA.
- Fundé un sello musical completo, con más de una decena de grupos, decenas de álbumes y cientos de canciones.
- Fundé una agencia de gestión de riesgos con las leyes y normas de reclamaciones de más de cincuenta estados y países.
- Fundé una plataforma de aprendizaje completa, que reinventa cómo aprendemos y cómo las instituciones abordan el aprendizaje.
- Fundé una agencia de práctica legal con más de cien agentes listos para atender y resolver asuntos legales.
- Y he creado videos en movimiento y cortos, y estoy trabajando con un equipo en la producción de películas.
Y la lista sigue.
Laboratorios de Innovación
Creamos laboratorios de innovación donde investigamos, desarrollamos y validamos soluciones para distintos sectores: aprendizaje, práctica legal, finanzas, negocios, periodismo, medios e inteligencia colectiva. Hemos creado cientos de agentes y personas de IA, y cientos de soluciones.
Todos empezaron como proyectos de fin de semana.
Y aunque hoy todos son proyectos institucionales hechos y derechos, la verdad es que todos empezaron como proyectos de fin de semana, en mi tiempo libre.
Collective · película de marca de CEMI
“ Lo que vamos a ver es el estado de experiencias que funcionan hoy.
MaiMusic: un sello musical hecho con IA
Y nuestro sello musical, MaiMusic. Grupos, álbumes y cientos de canciones, con estilos e identidades propias. Les presento a algunos de sus artistas; cada uno tiene su página y su música.
Los Últimos · «Último Aviso», del álbum PANGEA
“
Pachamaima · «Pachamama Meets the Malecón»
“
Valentina Cruz · «ALTAR»
“
Tamar & Leila · «Sahra», del álbum SALAM / SHALOM
“
Reina · «No Me Compares», de ¡Que Viva la Reina!
“
Hikaru · «First Light», de Sunrise State
“ Siguiente clic: suena; el siguiente: avanza. Si el tiempo aprieta, deja sonar dos o tres y avanza.
CEMI Media: Agencia Inteligente de Producción Audiovisual
CEMI Media, nuestra agencia inteligente de producción audiovisual: más de 70 agentes de IA, de la dirección y el guion a la fotografía, la música y el montaje, para generar producciones audiovisuales de calidad cinematográfica y calidez humana. Una muestra: nuestro propio brand film.
Brand film · CEMI
Altice · Madres 2026 · Spot 02, Pospago con roaming
Juguetón · Dino Rebirth · comercial hecho con IA
“ Juguetón: comercial «Dino Rebirth», hecho con IA por CEMI Media.
Skaills: el talento, transformado con IA
Skaills transforma la gestión del talento con IA: evaluar, gestionar y desarrollar habilidades. Agentes que leen un currículo y miden cómo encaja en un puesto, y que aplican evaluaciones cognitivas, de personalidad y de aptitud. Les muestro una muestra, con candidatos ficticios.
Skaills · perfiles de evaluación y evaluaciones especializadas
“
Skaills.ai: nuestros agentes de IA evalúan currículos y cómo encajan con un puesto, evalúan candidatos para más de cien posiciones, y aplican evaluaciones cognitivas, de personalidad, de aptitud y DISC. Primero, un informe de muestra de perfil, Director o Directora de Innovación; luego DISC, Big Five y aptitud.
CEMI FinLab: Laboratorio de Innovación Financiera
El Laboratorio de Innovación Financiera de CEMI: un área de experimentación física y un entorno de software donde la tecnología financiera se prueba en máquinas reales, antes de que nadie firme nada.
Lab de Innovación Financiera
Una simulación completa del ecosistema financiero. El laboratorio físico, con cajeros reales con IA, reconocimiento facial, pagos sin contacto y onboarding digital. Un ecosistema financiero virtual: bancos, liquidación bruta en tiempo real, pagos instantáneos, redes de tarjetas y reguladores. Un sandbox abierto, con APIs, servicios e integraciones y más de cuarenta agentes de IA para servicios financieros. Un laboratorio vivo, centrado en las personas: inclusión, salud financiera, formación de capacidades y experiencia de usuario. Programas que van del boceto al piloto con calidad de despliegue, y residencias para investigadores de la empresa y la academia.
Y con honestidad: hoy es una simulación, no un gemelo digital en sentido estricto, porque el sistema de pagos instantáneos se está construyendo ahora. Nuestra meta es llegar a ser ese gemelo a medida que el ecosistema tome forma.
Simular un escenario mil, un millón de veces.
Eso significa que puede simular un escenario diez, cien, mil, un millón de veces, y aprender de todos los resultados posibles. Y eso lo vemos en acción en nuestras herramientas y simulaciones.
Memo de Inversión
Un análisis de inversión típico corre las fórmulas y los números, y te devuelve una recomendación. Nuestro Memo de Inversión no solo corre las fórmulas y los números: además, cinco miembros de un consejo opinan sobre la inversión, cada uno según sus propios criterios. Y corre la inversión cien, mil veces, para explorar qué pasa si ocurre un evento: una recesión, una devaluación, un cambio regulatorio, un choque de demanda; y se pueden añadir otros, un terremoto, un desastre ambiental, una crisis política. ¿No es genial?
Memo de Inversión · ibizai.ai/demo/memo-de-inversion
“ Escenarios, Monte Carlo de dos mil corridas, mil caminos con eventos inesperados, el voto del consejo de cinco y el memo final: avanzar con condiciones. Narrar por encima o dejar correr.
Lawra: la práctica jurídica, transformada con IA
Lawra transforma la práctica jurídica con IA, de forma práctica, ética y multilingüe. Dos muestras: un simulador de juicio sobre un caso dominicano ficticio, y un consejo de juristas que debate el mismo caso.
Lawra · Simulador de Juicio
“
Un simulador de juicios virtuales en Lawra. Un caso ficticio: una ferretería de Santiago demanda a su proveedor de facturación en la nube porque una actualización sin respaldo borró catorce meses de facturas. El contrato limita la responsabilidad a una fracción de lo que la pyme reclama. Tres rondas, sentencia y comentarios. Resultado: la cláusula no se aplica por negligencia grave, y la demanda se acoge en parte. Es una simulación con IA para practicar, no asesoría legal.
Lawra · Consejo de Juristas
“ El mismo caso ante Cicerón, Maimónides, Oliver Wendell Holmes y dos juristas compuestos. Los cinco coinciden en que la cláusula cede ante la negligencia grave, cada uno por razones distintas. Simulación con IA.
papas.academy: crianza activa
papas.academy: crianza activa para familias de todo el mundo, multilingüe y universal, porque los hijos nacen y los padres se hacen.
papas.academy · actividades, destinos y la guía de educación sexual para familias
“ papas.academy: actividades, destinos y la guía «Estrategia del sexo», para una de las conversaciones más difíciles de una familia, paso a paso según la edad, el contexto y el enfoque de cada familia. Sin nombres ni datos personales.
Más que videojuegos
Y no son solo videojuegos: son programas de aprendizaje de programación completamente documentados, con todo el código disponible y guías para estudiantes, padres y educadores, para distintas clases.
ArcLycée
Un videojuego sobre el patrimonio taíno, hecho con estudiantes de robótica del Liceo Francés de Santo Domingo. A continuación, una partida de batú contra el cacique Guacanagaríx en el Yucayeque de Marién.
ArcLycée · Batú con el cacique Guacanagaríx
“
La Travesía de Cary · cary.cemi.media
“ Cary, la tortuga marina: tiene que subir a respirar o se ahoga, la muerden los tiburones, confunde una bolsa plástica con una medusa, y al final la incubación en cámara rápida hasta que las crías llegan al mar.
CEMI Fútbol · Gorila en la cancha
“ Otro videojuego hecho con IA: futbol.cemi.ai.
Sistema solar · solar.ailearning.global
“ Otro ejemplo educativo: una simulación del sistema solar, con fichas de cada planeta: diámetro, distancia, duración del día y del año, lunas, datos curiosos, mitos y leyendas.
Perspectiva espiritual
Una perspectiva espiritual sobre la IA
La conversación no es solo técnica
La conversación sobre la IA no es solo técnica. El Vaticano lleva tiempo abordándola activamente: primero con la nota Antiqua et Nova, en enero de 2025, y luego con la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, firmada el 15 de mayo de 2026, a los 135 años de Rerum Novarum.
Construimos 130 inteligencias que representan las creencias y cosmovisiones de la humanidad.
Construimos ciento treinta inteligencias que representan las creencias y cosmovisiones de la humanidad solo para analizar y debatir Magnifica Humanitas desde su propia perspectiva. Religiosas, filosóficas y seculares, en once grupos y siete familias. Cada una, en la versión más fuerte y más generosa de sí misma. No son personas reales: son voces de tradición, construidas para entender, no para imitar a nadie.
Atlas de las cosmovisiones
“ «Explora el atlas»: red, jerarquía, relaciones, mapa de áreas y línea de origen.
La encíclica anotada por las voces
“ Al margen de cada pasaje de la encíclica, las voces de las tradiciones comentan, cada una desde su propia perspectiva.
El diálogo entre las voces
“ Y luego dialogan entre sí: un anabaptista, un sij y una sufí sobre las armas autónomas; un transhumanista y una voz andina sobre Babel.
Y yo hice mi propia lectura, y le añadí notas recientes. Cuatro ideas, muy breves.
La IA no nos hace hablar todas las lenguas. Nos permite escuchar todas las lenguas en la nuestra.
La primera: un Pentecostés universal. La alegoría de la Torre de Babel me evoca una perspectiva completamente distinta. La encíclica nos pide no construir otra Torre de Babel; yo creo que el mundo, tal como se ha vuelto, ya es la verdadera Torre de Babel: todos hablando lenguas distintas, ideologías distintas, persiguiendo metas distintas.
Para quien no conozca la historia: los seguidores de Jesús estaban reunidos en Jerusalén para la fiesta judía de Shavuot, la fiesta de las Semanas, que en griego se llama Pentecostés. El Espíritu Santo descendió sobre ellos y les dio el don de lenguas: hablaban, y cada uno de los que escuchaban los oía en su propia lengua. Así lo cuentan los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 2, y la pregunta de los que escuchaban es la que me interesa: «¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?» (Hechos 2,8).
Y yo veo la IA como un nuevo Pentecostés digital. La IA no nos hace hablar todas las lenguas; nos permite escuchar todas las lenguas en la nuestra: acceder y entender todos los idiomas, los mensajes, el conocimiento y el contenido. Gracias a la IA podemos consultar fuentes y documentos en cualquier idioma, formato, campo y perspectiva. Un Pentecostés universal, disponible no solo para los apóstoles, sino para toda la humanidad.
Con una salvedad que me importa: el Espíritu Santo no es un producto, y un modelo de traducción no es gracia. Es una analogía.
La manzana de Eva 2.0: este conocimiento, en cambio, puede recibirse.
La segunda: la manzana de Eva 2.0, conocimiento para todos. Si pensamos la IA desde una perspectiva religiosa, y en particular judeocristiana, es fácil ver un paralelo con la historia del fruto de Eva, con el que la humanidad accedió a un conocimiento al que antes no tenía acceso. Por cierto, el texto nunca dice manzana: dice fruto.
Mi razonamiento, dentro de ese contexto religioso, va así. El conocimiento lo crea o lo descubre la humanidad. Una gran parte de la humanidad ha estado excluida de la riqueza de conocimiento y contenido que la propia humanidad creó. La IA puede verse como un don de Dios a la humanidad para borrar la exclusión y las barreras de acceso a todo el conocimiento creado por su creación divina, la humanidad.
Una nueva manzana del conocimiento y del entendimiento, recibida como regalo, esta vez no robada, construida sobre los hombros de generación tras generación que transformaron aquel fruto en un conocimiento que puede usarse para el bien y para el plan del Señor para todos los seres humanos sobre la Tierra.
El primer fruto se tomó contra una orden, con la promesa de la serpiente: «Seréis como Dios», dijo la serpiente (Génesis 3,5). Este conocimiento, en cambio, puede recibirse. Si eres creyente, es un don de Dios a la humanidad; si no, un don de la humanidad a sí misma. Y «esta vez no robado» no describe a la industria: es el estándar al que la sujeto, con crédito y compensación justa para quienes crearon.
Génesis 1,27
La tercera: qué significa ser humano. Primero, el Génesis: fuimos creados a imagen de Dios.
Génesis 3,5
Y luego el contrapunto, que hay que mencionar: la promesa de la serpiente, «serán como Dios». Es una frase negativa: es la tentación. La imagen de 1,27 se recibe; la de 3,5 se arrebata.
No «ser como Dios» arrebatándolo, sino recibiéndolo.
Los teólogos, al discutir la imago Dei, sostienen que la imagen no se refiere a la apariencia física, sino a atributos: la razón, el amor, la conciencia, la libre voluntad. Y el Génesis dice además que Dios le dio a la humanidad dominio y custodia «sobre toda la tierra», y le encargó trabajarla y cuidarla.
Yo leo esa imagen como una vocación. No quedarnos al margen y dejar que el mundo sea, sino gobernarlo, razonarlo, entenderlo, interpretarlo, transformarlo, guiarlo, para que cada semilla y cada planta sirvan a que toda la creación sea fecunda y se multiplique. Ser humano es ser imagen de Dios. No «ser como Dios» arrebatándolo, como prometió la serpiente, sino recibiéndolo. Y la IA puede ser un instrumento más de esa vocación, quizás el siguiente paso de un camino largo, de una secuencia de evoluciones que Teilhard de Chardin imaginó hacia su punto Omega.
Los descubrimientos científicos son un talento entregado a la humanidad para que lo haga fructificar.
La cuarta: la parábola de los talentos. La propia encíclica lo dice: «Los descubrimientos científicos son un talento entregado a la humanidad para que lo haga fructificar». Si eres cristiano, ¿qué esperaría Dios de nosotros, aprendiendo de la parábola de los talentos? ¿Deberíamos enterrar la IA, deberíamos solo guardarla, o deberíamos hacerla prosperar para una prosperidad compartida?
La Parábola de los Talentos
La parábola deja tres caminos. Enterrar el talento por miedo, como el tercer siervo: prohibir, pausar. Guardarlo en pocas manos, que es enterrarlo con mejor cerradura: la encíclica habla de patentes, algoritmos y datos concentrados en pocas manos (§67, §95). O hacerlo prosperar, cada uno según su capacidad, para una prosperidad compartida. El que enterró el talento devolvió exactamente lo que recibió. Y fue el único al que el señor reprendió.
¿Sufre la educación por la IA?
¿Sufre la educación por la IA?
¿Sufre la educación por la IA?
Y llegamos a la pregunta que más me hacen. ¿La IA está dañando la educación? ¿Debemos insistir en habilidades básicas innecesarias?
La respuesta es sí y no. Y depende de qué consideremos habilidades básicas.
Claro que necesitamos motricidad fina, pensamiento crítico y creatividad en quienes empiezan a aprender. Pero no podemos insistir en entrenar a aprendices y trabajadores en operaciones básicas que ya no van a tener que hacer, cuando tenemos la oportunidad extraordinaria de construir habilidades y competencias más avanzadas.
Aprender necesita fricción: reto, esfuerzo, compromiso.
El asunto de la fricción. Uno de los grandes beneficios de la tecnología es quitarle fricción a los procesos. Necesitamos un número, y la máquina hace el cálculo sin que intervenga nadie más. Necesitamos comunicarnos con alguien, y el mensaje llega a su destinatario sin importar dónde esté. Necesitamos investigar un tema, y las respuestas llegan rápido, sin consultar múltiples lugares ni movernos. Eso es maravilloso para el trabajo y para los negocios.
Pero aprender es otra cosa. El aprendizaje efectivo necesita fricción: en palabras sencillas, retos, compromiso. Si basta con preguntar y recibir la respuesta, con leer y transcribir, no hay aprendizaje.
Y llevamos décadas quitándole fricción al aprendizaje. Esto no es un asunto de la IA.
cita
Lo escribí así:
«Llevamos décadas quitándole fricción al aprendizaje. La fotocopia sustituyó a copiar a mano. La enciclopedia multimedia puso la respuesta a un clic. El video sustituyó la exploración guiada por mirar. La web de buscar rápido y copiar y pegar sustituyó buscar por encontrar. La IA es un paso más en ese camino. Un paso grande, y por eso nos asusta, pero el mismo camino.»
Y la creación digital con plantillas le entregó al aprendiz la forma antes de que tuviera la idea.
cita
Y no son solo los aprendices los que recorrieron ese camino. Todos lo recorrimos, también quienes diseñamos el aprendizaje: capturas de pantalla, fotocopias, listas de enlaces entregadas como si recibirlas fuera aprender. Si queremos que los aprendices acepten la fricción, no podemos seguir mostrándoles su ausencia.
PISA y la educación en el siglo XXI
Prohibir la IA en la escuela termina en la puerta del colegio; el instrumento no. Un niño que no puede usar un chatbot de ocho a tres lo usará a las cuatro. Nuestra responsabilidad, no la de los niños y los jóvenes, es diseñar las condiciones.
PISA 2025 no mide 2025.
Cuando salgan los resultados de PISA 2025, alguien va a decir que la IA dañó la educación. Pero PISA 2025 no mide 2025. Evalúa a jóvenes de quince años, y lo que muestra es el reflejo de una docena de años de escuela, casi todos antes de que la IA generativa se volviera de uso común, a finales de 2022. Si los resultados son buenos o malos, son buenos o malos por lo que hicimos mucho antes de que la IA llegara a las aulas.
El Saber
El Saber, «the Knowledge», es el nombre del examen de los taxistas de Londres. Desde 1865, quien quiere conducir un taxi negro en Londres tiene que aprobarlo: más de veintiséis mil calles y puntos de referencia en un radio de seis millas alrededor de Charing Cross, organizados en trescientas veinte rutas, de memoria.
Prepararlo toma de tres a cuatro años. La gente reprueba y vuelve a empezar. En ese tiempo uno se saca una maestría. ¿Para qué? Para algo que el GPS hace bien, y que Waze hace gratis.
Pero el esfuerzo dejó algo. Eleanor Maguire encontró en el año 2000 que el hipocampo posterior, la región de la memoria espacial, era más grande en los taxistas. Y en 2011 siguió a los aspirantes durante cuatro años: al inicio no había diferencia; al final, la materia gris creció solo en quienes aprobaron. No en quienes reprobaron, ni en el grupo de control. El esfuerzo construyó una mente. Y la otra cara: quienes más se apoyan en el GPS tienden a tener peor memoria espacial cuando navegan sin él.
¿Qué quiere de verdad quien sube al taxi?
¿Y qué quiere de verdad quien sube al taxi, el cliente, el turista? Llegar, sí. Y el GPS ya entrega ese resultado. Pero también confianza, una conversación, la recomendación que no está en el mapa. Y alguien que conozca la ciudad lo bastante para saber cuándo el GPS se equivoca. Eso es lo que una persona puede ofrecer mejor que la máquina: no el mapa, sino el juicio, la confianza y la experiencia del viaje.
La pregunta para la educación no es a cuál de las dos rendirle culto, sino cómo distinguirlas: ¿este esfuerzo está construyendo una mente, o solo está produciendo un resultado que una máquina ahora produce mejor? Conserva el esfuerzo que construye la mente; entrégale a la máquina lo que solo producía un resultado. Lo esencial se conserva; lo accidental se transforma. Aprender más hondo, no más.
Subir la fricción
Quitarle fricción a una tarea que existe para hacerse es un regalo; quitársela a una tarea que existe para cambiar a quien la hace es una pérdida que parece regalo.
El pensamiento que entregamos
Cada vez que quien aprende le pide algo a la IA, un pedazo de pensamiento sale de su cabeza y se hace en otra parte. Unos lo llaman pérdida; otros, liberación. Las dos preguntas que importan son otras: ¿qué pedazo de pensamiento se fue? ¿Y adónde van el tiempo y la atención que libera? Recordar se puede entregar, si lo guardado es algo que tú pusiste ahí o que puedes comprobar. El andamiaje mecánico también, cuando ya tienes la estructura. El primer borrador, no: escribir es como muchos descubrimos qué pensamos; escribe tú el borrador y entrega la crítica. Y nunca la práctica ni el juicio, mientras sean aquello para lo que existe la tarea: entregarlos solo compra un mejor desempeño mientras la herramienta está en la sala. Una vuelta útil: no le pidas a la IA que te explique; pídele que te haga preguntas hasta que llegues al porqué. Entrega el preguntar; quédate con el responder. Y desconfía del veredicto de la máquina sobre ti: tiende a complacerte. Lo liberado no va a ninguna parte por sí solo: si nadie dice adónde va, se lo lleva «más rápido».
El programa vencido
Un programa de estudios es un conjunto de supuestos con un calendario pegado. Cuando vencen los supuestos, solo queda el calendario. No podemos enseñar en 2026 con el programa de estudios de 2025. Y el de 2026 estará cansado y vencido en 2027.
Los mapas que copiamos
¿Quién no se acuerda de copiar el mapa del libro de geografía, y colorear los ríos, las cordilleras, las montañas? Nadie lo llamó plagio. Nadie lo llamó copiar y pegar. Era fricción: no se trataba de copiar, sino de que pasáramos treinta minutos o más con el objeto de aprendizaje entre las manos. Eso se fue, y con él se fueron el nombre y el lugar de muchos ríos y montañas que ya casi nadie recuerda. El mapa era el medio; la geografía era la lección. La pregunta para la escuela de hoy es qué fricción ponemos en su lugar.
Learning Designer · cómo funciona
“
Y esto lo hacemos práctica. El Diseñador de Experiencias Smoother de aiLearning: se describen el objeto, el sujeto y el entorno de aprendizaje, y devuelve un Programa de Aprendizaje con sus Experiencias, sus Unidades y sus contenidos.
Smoother Experiences · el catálogo de programas
“ Toda la oferta académica de Smoother Experiences: cientos de programas y más de mil experiencias, por sector y por categoría.
El programa de aprendizaje de esta conferencia, construido hoy
“ Y aquí está el programa de aprendizaje que construimos a partir de esta misma conferencia: varias Experiencias, más de una decena de Unidades, cada una con su tramo sin pantallas, y un proyecto final: «Mi lugar en lo que viene».
Cierre
Nuestro lugar en lo que viene
Del teléfono a la simulación
Les dije al principio que les contaría qué hicimos. Las fotos de esta sala fueron la fuente. Y esto fue lo que le pedimos a la IA.
Auditorio · simulación 3D
“ Mientras ustedes venían para acá, construimos esta sala. Esta. En 3D, en la web, y también en Blender. De la foto al modelo, en una mañana.
Auditorio · versión Gemini
“ La misma sala, otra versión, hecha por otro modelo.
No podemos predecir el futuro. Sí podemos trabajar para definir nuestro papel y nuestro lugar en él.
No podemos controlar ni predecir el futuro. Pero sí podemos trabajar para definir cuál será nuestro papel y nuestro lugar en él.
Y no lo vamos a definir usando la IA para hacer lo mismo de siempre, más barato y más rápido. Lo vamos a definir haciendo lo que antes no se podía hacer.
No podemos juzgar la IA, ni el futuro, con las expectativas y las restricciones del pasado. Frente a nosotros se abre un abanico de caminos y posibilidades infinitas para buscar, crear y moldear. Y tenemos que ser parte de ello.
cita
«No trunquen, limiten ni mutilen artificialmente la innovación. Sean parte de ella, acompáñenla, y estemos abiertos a distintas direcciones al guiar hacia dónde nos lleva.»
El futuro será humano. Pero no como lo conocemos, ni anclado en el pasado.
El futuro será humano. Pero no como lo conocemos, ni anclado en el pasado.
Gracias.
Gracias
Gracias. Todo lo que vieron, las diapositivas, los videos, las fuentes y el programa de aprendizaje, queda en cemi.ai/future.